La Invitación

arbol-de-la-vidaNo me interesa saber cómo te ganas la vida. Quiero saber lo que ansías, y si te atreves a soñar con encontrar lo que tu corazón anhela.

No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.

No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu Luna. Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores.
Quiero saber si puedes vivir con el dolor, el mío o el tuyo, sin tratar de disimularlo, de atenuarlo o de remediarlo.
Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con frenesí sin que tu prudencia te llame a ser cuidadoso, a ser realista, a recordar las limitaciones propias de nuestra condición humana.
No me interesara saber si lo que me cuentas es cierto. Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo; si podrías soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma; si eres capaz de ser desleal y, por lo tanto, digno de confianza.
Quiero saber si puedes ver la belleza, aun cuando no sea agradable, cada día, y si puedes hacer que tu propia vida surja de su presencia.
Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y de pie en la orilla del lago gritarle a la luna llena: “¡Sí, yo puedo, yo puedo!”.
No me interesa saber dónde vives ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de aflicción y desesperanza, agotado y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.
No me interesa saber a quién conoces, ni cómo llegaste hasta aquí. Quiero saber si te quedarás en el centro del fuego conmigo y no lo rehuirás.
No me interesa saber ni dónde, ni cómo, ni con quién estudiaste. Quiero saber lo que te sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.
Quiero saber si puedes estar solo contigo mismo y si en verdad aprecias tu propia compañía en los momentos de vacío.
Oriah Mountain Dreamer
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Este poema lo escribió Oriah una noche tras llegar de una reunión social y después de sentir un vacío y tener que hacer un esfuerzo por parecer sociable e integrarse. Se sentó a escribir sobre ese sentimiento, escribió sobre lo que realmente le interesaba de las personas y de ella misma y el resultado fue este poema …
Oriah lo incluyó en un boletín para sus alumnos sin darle demasiada importancia y sin ser consciente de que en muy poco tiempo sus palabras darían la vuelta al mundo..
Llega entonces la propuesta para escribir un libro profundizando en la idea de el poema y decide refugiarse en la soledad de una cabaña para reflexionar y escribir…
“…Escribí lo que hay que recordar….la vida es dura y la vida es maravillosa. Tenemos que encontrar la inspiración, la intimidad, el coraje y el compromiso de vivir plenamente, todos los días…”
Fuente poema: Link
Foto: Link
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