El viaje

En un pequeño pueblo había un monasterio antiguo que servía como centro de atracción para miles de viajeros de todo el mundo. El encargado del mantenimiento del monasterio era uno de los ancianos de la aldea que vivía en él. Un día, a primera hora de la mañana, un grupo de turistas norteamericanos se presentó en el lugar. Paseando por el patio del monasterio, uno de los miembros del grupo se encontró ante una puerta y llamó. El encargado lo recibió, y le invitó a tomar una taza de té. Mientras el anciano preparaba el té, el viajero echó un vistazo a la humilde morada en la que se encontraba: – una habitación individual que contenía una cama de hierro fundido, una mesa de madera cubierta con un mantel, dos sillas de metal, una lámpara de aceite, una simple alfombra de lana y un vestidor en el que descansaban una serie de libros. Cuando el anciano de la aldea volvió con el té, el viajero preguntó: ”Tiene usted una casa muy modesta, Señor. No hay televisión, casi no tiene muebles, no hay nevera ni aire acondicionado, y no tiene teléfono. ¿Cómo se puede vivir así?” “¿Dónde están sus posesiones?” preguntó el anciano de la aldea a su vez. ”Yo soy un turista, estoy sólo de paso” respondió el visitante.”Todos estamos sólo de paso” respondió el anciano.
Cuento popular

¿De qué necesitas desprenderte para viajar más liviano? ¿Cuál es la carga que llevas que no te deja avanzar en tu viaje?

JIRO

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